Te escribo estas líneas para que sepas que estoy viva. Te escribo lentamente porque se que no sabes leer deprisa.
Tu padre consiguió un trabajo muy bueno; tiene 500 personas bajo su poder. Cuida el cementerio del pueblo.
No vas a reconocer la casa cuando vengas, porque nos mudamos. Nueva casa tiene una lavadora que no funciona bien: la semana pasada puse cuatro camisas, tire la cadena y todavía no las he vuelto a ver.
A tu tía Rosa le pasa al revés que a mí; ella cuando toma café no puede dormir, en cambio yo, cuando duermo no puedo tomar café. Finalmente...
