El poema de mi vida

Camino al frente, avanzó desde lo que fue alguna vez mi casa, en la ruta la suave línea amarilla, el recuerdo de mi familia. Una luna fuerte, casi de película ilumina mi noche, las lágrimas ruedan mis mejillas, pienso en un futuro que no existe, distante, la ilusión del reencuentro, una mochila con mis sentimientos me acompaña, cada paso se vuelve un dia.

Mientras sigo la luna se vuelve día, el cazador me encuentra, me atrapa fuera de mi guarida. Regreso con el lobo ese monstruo que me acecha, dia noche, dueño de mis pesadillas. En mis sueños me escapo, vuelo a una cancha de tenis, juego a las escondidas. Que curioso que un ángel me lleve, constructo tonto, pero un salvavidas. Me inunda el recuerdo de mi madre, de aquella visita, del abandono, el dolor de ver mil partidas. De sentirme con miedo, con frío, con hambre de alegría. Me visitan mis tíos, ¿sera que no ven lo que sucede dia a dia?.

A nadie le importa el niño o la niña, vacacionan, que vida jodida. Planifico mi viaje, nuevamente preparo mi mochila. Tenemos una casa con ruedas, cambiamos de ciudad, nueva escuela, preparo mi partida, una tarde cualquiera, con lo puesto y unas migas comienza mi aventura en esto a lo que ustedes le llaman vida. Padezco de insomnio, ansiedad, tristeza, alegría.

Comienzo la búsqueda de la famosa familia. Encuentro a mi madre, se escapa entre dedos, como granos de arenilla. Mi corazón roto, en mil pedazos, se que de esto no sanaría. Los abuelos tan tiernos, como ese cuento donde ella vivía, me cierran la puerta, otra vez regresa la tristeza, tirana de mi vida.

Hogar de jóvenes, amigos, dolores, enseñanzas, partidas. Me muevo al norte, viajo, me decepciono, me traicionan, la vida continua.

Entre Dios o la Justicia, no se cual fue la peor mentira. ¿Somos iguales? QUE JODIDA HIPOCRESÍA.

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